
Observar el mundo desde la poesía me ha dado respuestas a preguntas que no la tenían. Me consuela mirar lo tenue, lo diminuto, las sombras que se mueven por nuestras casas y pasan desapercibidas, la flor cuando se ha secado, el viento soplando.
Hablo desde la profundidad de las cosas sencillas que me rodean, ahí he encontrado un equilibrio.